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Especial Año Tolstói (3) Infancia. Adolescencia. Juventud

Lev Tolstoi (Yasnaia Poliana, 1828, Astapovo, 1910), es un grandísimo representante de la literatura rusa y universal, cuyo centenario se cumple este mes. Autor de una magna obra literaria, escribió, aún muy joven, sobre las dos primeras décadas de su vida, publicadas en diferentes años: en 1852 (Infancia), 1854 (Adolescencia) y 1857 (Juventud), aunque ésta última, por problemas de censura, no se publicó íntegramente hasta 1928. Se compendia en esta edición las tres obras en las que Tolstoi dirige una mirada literaria hacia sus cercanos orígenes y sus primeros pasos por la vida. (leer más)

En ella se nos presenta como un personaje ficticio, Nikólenka, (en realidad era el nombre de su hermano) y nos describe no sólo sus recuerdos personales, sus vivencias más íntimas, sino las de aquellos que le rodean: su familia, sus padres, sus hermanas y su hermano mayor, al que llama Volodia, su abuela moscovita, y todo un elenco de servidores campestres, en sus distintos grados de servidumbre, mostrándonos el sistema que regía en la sociedad rusa en una época que, a pesar de la revolución francesa, aún se mantenía en sus usos medievales. Enfoca, insisto, las tres obras desde un punto de vista de ficción, aunque muy ancladas en su propia vida, pero sobre todo en sus emociones y sentimientos, no tanto en los hechos reales.

En Infancia, cada uno de sus 28 capítulos podría ser un relato corto. Probablemente sus sentimientos, mezclados con recuerdos, son utilizados de modo literario para crear una infancia parecida a la suya, pero no es un relato real. Diversos flashes se nos disparan para pintarnos un fresco de los momentos más importantes que marcan su niñez, y sus relaciones con los seres más queridos. Curiosamente, uno de sus lazos más fuertes y sinceros es con una vieja criada, Natalia Savishna, ligada a la familia materna, que no sólo ha asistido a la madre de Tolstoi, princesa María Nikoeaievna, sino también a la de los hijos. Se ha convertido en una vieja ama de llaves que lleva el control de la casa y la servidumbre, fiel y devota guardiana de la familia. Al padre, conde Nikolai Illich, lo describe como un padre afable y cariñoso, amante de la caza y el juego, y algo descontrolado con la economía familiar, oscilando entre el campo y la gran ciudad, como luego haría su hijo. La madre es una presencia, una sonrisa, un perfume.

La descripción de su familia y su casa componen el comienzo, y luego, las actividades más importantes: una jornada de caza (la caza era una pasión de Tolstoi, le servía para desfogarse y canalizar su tremenda vitalidad), previa al traslado de él y su hermano a Moscú, a casa de su abuela, para recibir educación allí, ya que hasta el momento, habían sido educados en el pueblo por un tutor, de un modo muy libre. Las relaciones sociales en Moscú, los amigos infantiles, los bailes, su primer amor ingenuo, todo ello es relatado por un muchacho apasionado y muy emotivo. El relato del primer baile y la emoción que le embarga, las luces, los trajes, los movimientos, las mujeres y las niñas, todo ello lo detalla extensamente. La noticia de la enfermedad materna y el terrible relato de su muerte (relato que imagina, ya que su madre murió cuando Lev tenía dos años), nos llega al alma. Con los funerales de la madre y el retorno a Moscú a casa de la abuela, finaliza Infancia.

Adolescencia es algo más breve. En él Tolstoi evoca la vida en casa de la abuela, sus trastadas continuas –era un niño inquieto y conflictivo- sus relaciones con los preceptores, primero con Carlos Ivánovich, de que cuenta su triste historia, y luego con Saint-Jerôme, con el que tiene bastantes choques y al que odia cordialmente. Sus relaciones con Volodia, el hermano mayor, y con el padre, también son tratadas con detalle. Hay ciertas insinuaciones respecto a un naciente interés hacia las habitaciones de las criadas, y el mundo femenino, pero sus relaciones siguen aún confinadas a la familia: las chicas aún están lejanas, sólo en su imaginación a veces aparecen. Finaliza esta segunda parte con la muerte de la abuela –esta ya vivida con menos sentimiento- y sus preparativos para entrar a la Universidad.

Juventud comienza con esos preparativos y con los exámenes. Lo primero, ponerse en orden con Dios: realiza una confesión, le surgen remordimientos, vuelve a confesarse...el relato de estos momentos, su desesperación al descubrir que no lo ha contado todo, su felicidad cuando ya se siente limpio y en paz con Dios, nos pinta una imagen de lo que será a lo largo de su vida una eterna lucha interior. Entrar en la Universidad era entrar en el mundo de los hombres, de los adultos, era hacerse mayor. Y ello conllevaba toda una parafernalia: ropas nuevas, disposición de calesa y caballos propios, asignación económica, libertad de movimientos,...y la posibilidad de hacer muchas necedades, que es lo que ocurre a los que se inician en una nueva posición social. El padre, residente en el campo, les llama para pasar el verano a ambos hermanos, y allí su relación con la Naturaleza es otro punto que será crucial a lo largo de su vida: sus paseos en solitario por los bosques de abedules, respirando el frescor de la hierba y la humedad del amanecer son deliciosos. La noticia del nuevo casamiento del padre les trastorna y crea una cierta revolución en el hogar, aunque finalmente todo es aceptado y los jóvenes vuelven a Moscú para sus estudios. Las veleidades amorosas del joven Lev/ Nikólenka, su fuerte amistad con Dimitri, las juergas con amigos de la facultad, las visitas sociales, las primeras pipas y licores...todo ello es vivido por el autor entre profundas reflexiones y una gran dosis de culpabilidad. Finaliza Juventud con el inevitable suspenso del primer curso, que le ocasiona una fuerte depresión y una serie de propósitos de cambio para el futuro.

Siendo como es una obra juvenil, ya despunta el gran buceador que será de la naturaleza humana. La obra es de agradable lectura, mostrándonos no sólo el despuntar de una vida, sino todo un mundo, un mundo de luces y de sombras, el mundo de la aristocracia, con el contrapunto, muy en segundo plano, de ese otro mundo que les sustenta y rodea y del que Tolstoi apenas era consciente.

Ariodante
Noviembre 2010

Ficha del Libro


Título: Infancia. Adolescencia. Juventud | Autor: León Tolstoi | Editorial: Alianza Editorial |Páginas 520 | Precio 11,50€ |

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About Pepe Rodríguez

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3 comentarios :

Ysabel dijo...

Tengo un montón de lecturas pendientes pero quiero redescubrir a Tolstoi y a los grandes clásicos de la literatura rusa. Gran crítica la de Ariodante, se nota que ha disfrutado con la lectura de este libro y lo contagia. Besos

ARIODANTE dijo...

Efectivamente, Ysabel, hay lecturas que nos calan más hondo, que nos tocan la fibra sensible, y ciertamente Tolstoi es un autor cuyos libros suelen emocionarme. Me alegro de haber sabido transmitirlo.

Sebastián Rodríguez Aros dijo...

Un libro maravilloso, donde la hermosa sinceridad y honestidad del autor, junto con sus deliciosas descripciones hacen que este bello libro quede clavado en el alma.