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Bilbao-New York-Bilbao - Kirmen Uribe

La primera novela del escritor vasco Kirmen Uribe, ‘Bilbao-New York-Bilbao’ se estructura en torno a un viaje en avión entre el aeropuerto de Loiu en Vizcaya y el JFK de Nueva York. Es verdad que el viaje como leitmotiv literario es uno de los tópicos más gastados de la literatura universal desde los tiempos de Homero y compañía hasta llegar al mundialmente famoso ‘El corazón de las tinieblas’ de Joseph Conrad, pero Uribe no se plantea su narración como un ‘bildungsromance’ al uso donde su personaje (en realidad él mismo) sale transformado de la experiencia, sino como un recurso narrativo para que en un corto espacio de tiempo se ordenen los fragmentos de vidas pasadas al más puro estilo proustiano. (leer más)

Kirmen Uribe, hasta ahora conocido por su poemario ‘Bitartean heldu eskutik’ (‘Mientras tanto dame la mano’, Visor, 2003), posiblemente la recopilación de poemas en lengua vasca más importante, y tranquila, de los últimos años y que en sus motivos sencillos, nostálgicos y familiares, más ha ayudado a seguir forjando ese imaginario literario de ánimas melancólicas que miran el bucle ya sin apasionamiento y se lamentan de todo lo que Euskadi ha perdido, no tanto a manos de otros (la gran figura mítica durante la dictadura y la Transición) sino en sus propias manos, ciegas, criminales de forma voluntaria por los forjadores de patrias alumbradas a base de imposiciones cuarteleras pero también con tiros en la nuca y bombas-lapa, todo hay que decirlo.

Y es curioso que como en la última novela vasca que he reseñado, ‘La patria de todos los vascos’, de Iban Zaldua, el último alto el fuego frustrado de ETA sea parte importante del relato, subrayando uno de los traumas modernos más persistentes en el País Vasco: el de la complicada salida de su espiral violenta, el de volver a reencontrar el ser definitivo de una región que, en este caso, se mira en su pasado agricola/pesquero y en el arte de un pintor como Aurelio Arteta, alguien que no hizo ascos a romper el molde de la iconografía vasca forjada a hierro y que lo mismo recibió encargos desde sectores tradicionalistas que desde personas afines al PNV. ¿Un modelo para el propio Uribe? La elección del lehendakari Patxi López del fragmento de uno de sus poemas para tomar posesión bajo el sacralizado árbol de Gernika y el plácet del escritor a la decisión del político dejan a las claras la deriva ideológica de un creador que quisiera ser a un tiempo parte social y el barco para cruzar el río donde los contrarios se encuentran, y hablan.

Al hilo de esta elección por parte del lehendakari se suscitó una estúpida polémica sobre si la novela, galardonada con el Premio Nacional de Narrativa 2009 antes de ser traducida siquiera al castellano, había sido de alguna manera favorecida por la larga mano en Madrid del presidente de los vascos. Miserable insidia de los que olvidan que en 2002 Unai Elorriaga recibió igual galardón por una también inédita entonces en lengua castellana ‘Un tranvía en SP’. Más les hubiera valido preguntarse si la obra en cuestión merecía tal galardón por sus méritos estrictamente literarios, y tras su lectura he de decir que aunque no es inferior a las francamente pobres obras de Juan José Millás y Vicente Molina Foix premiadas en años anteriores, sino todo lo contrario, la novela de Kirmen Uribe es un artefacto novelesco débil que vive mejor en el reino de lo sugerido, de la poesía sutil y etérea.

En realidad el argumento de la novela es mínimo: Kirmen Uribe se propone contar la historia de dos generaciones de su familia y lo hace a modo de novela en marcha, enseñando al lector los mecanismos de la ficción, exponiendo al aire cómo se construye la novela que tiene entre las manos. Así, notas, e-mails, cartas y entrevistas se entrecruzan en un texto que una y otra vez alude al arte de escribir, a la futura novela que nunca llegaremos a leer, aunque, todo hay que decirlo, sin la densidad y concreción que consiguió un Javier Cercas en su admirada, y bien vendida, ‘Soldados de Salamina’.

En realidad lo que le interesa a Uribe es prorrogar el ambiente nostálgico de su serie de poemas tejiendo una tela inacabable de anécdotas de tono barojiano que nos llevan a seguir las aventuras pesqueras y vitales de buena parte de su familia, entreveradas con la amistad de los pintores Aurelio Arteta y el arquitecto bilbaíno Ricardo Bastida. El objetivo no es tanto escribir una novela dotada de un argumento fuerte, recrear la vida, como exigía Henry James a la misma, sino reunir fragmentos deshilachados de realidad, darles un barniz de poesía, de realismo-mágico al más puro estilo vasco bebiendo de alguien como Ramiro Pinilla, y echar a andar su artefacto camino de Nueva York bajo el manto del escritor que trata de ordenar su pasado para recrear su poresente. ‘Bilbao.-New York-Bilbao’ es una epifanía, un acto de fundación de una narrativa nueva y peculiar, la de Kirmen Uribe.

A pesar de todo es indudable el elevado estilo literario de Uribe y el hecho de que ninguna de sus anécdotas carece de interés, como el misterio en torno al nombre del barco pesquero familiar ‘Dos amigos’, la creación y recreación de la realidad por parte de la población de Ondarroa en torno a un naufragio; las peripecias para burlar la Guerra Civil guiando un pesquero conchabado con alguno de los bandos y las bien definidas personalidades que emergen de su abuelo Liborio Uribe, sobre todo, y de una familia y amigos, pescadores, que traen a vocación un oficio, el de marinero, hoy casi totalmente perdido en manos de las subvenciones, y que ayudó a definir un poco más ese carácter vasco compuesto a un tiempo de inmensa melancolía, de fortaleza y solidaridad.

Si el premio puede ser excesivo, el libro no defrauda. Uribe es un narrador excelente provisto de un sexto sentido para evitar caer en la cursilería, cuya elevada prosa siempre remonta vuelo y nos permite seguir asombrándonos página tras página con pequeñas historias que se creían perdidas. Como regalo por nuestra paciencia nos deja en las páginas finales un poema de su pluma y la sensación de no haber perdido el tiempo. Los arquitectos de novelas perfectas le encontrarán muchos reparos, y tienen razón, pero reto a cualquiera de ellos a que escriban un texto tan intensamente elevado y poblado de seres reales, llenos de alma y personalidad. Será difícil.

Iván Alonso

RESEÑA DE LA EDITORIAL

La novela ganadora del Premio Nacional de Narrativa 2009 Todo un fenómeno literario que ha revolucionado el panorama editorial español.
Cuando Liborio Uribe supo que iba a morir, quiso ver por última vez un cuadro de Aurelio Arteta. Toda su vida transcurrió en alta mar, surcó sus aguas a bordo del Dos amigos y, al igual que su hijo José, patrón del Toki Argia, protagonizó historias inolvidables caídas para siempre en el olvido. Años después y frente a ese mismo cuadro, el nieto Kirmen, narrador y poeta, rastrea esos relatos familiares para escribir una novela. Bilbao-New York-Bilbao transcurre durante un vuelo entre el aeropuerto de Bilbao y el JFK de Nueva York, y desgrana la historia de tres generaciones de una misma familia. A través de cartas, diarios, e-mails, poemas y diccionarios, crea un mosaico de recuerdos y narraciones que conforman un homenaje a un mundo prácticamente extinguido, a la vez que un canto a la continuidad de la vida. Con esta novela, Kirmen Uribe debuta de manera deslumbrante en el panorama literario español. Considerado uno de los máximos renovadores de la literatura en lengua vasca, se adentra en las aguas de la autofi cción con una escritura rica, compleja y sugerente realmente conmovedora.


Ficha del Libro

Título: Bilbao-New York-Bilbao | Autor: Kirmen Uribe | Editorial:Seix Barral | Páginas 208| Precio 19€
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About Pepe Rodríguez

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4 comentarios :

Fray Benedictus dijo...

Pues a mi no me ha aportado nada. Me parece una exageración darle el Premio nacional de narrativa.

Anónimo dijo...

La forma en que el autor habla de sus recuerdos de infancia, de su vida, de la de su padre, es sencilla y precisamente en esta sencillez es donde se encuentra el mérito del libro. Palabras que todos usamos, sentimientos y recuerdos que cada uno puede compartir, pero sólo él ha sabido plasmar. Cada lector busca en el libro que decide leer una cosa diferente. A mí sí me ha aportado, pero lo que he recibido es algo muy personal.

En cuanto a lo que he leído aquí escrito me ha parecido más un comentario político que literario. Dudo que el autor haya querido hablar de política en su obra, pienso que habla de su vida, su familia y el pueblo donde vive.

Pero hay que hablar de política siempre, cuando se habla de Euskadi.

Ibai Cereijo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

¡Es un libro fantástico! La ciudad de Nueva York está viviendo un momento de absoluto esplendor y tiene algo que nos engancha a este lado del charco, pero ¿tan diferente es de Bilbao? De casualidad he tropezado con este creativo videoblog reflexionan sobre ello: http://cort.as/2e1r